sábado, 11 de noviembre de 2017

¿Sabes qué es el podólogo? ¿Y en qué te puede ayudar?

¿Sabes qué es el podólogo? ¿Y en qué te puede ayudar? Este es el título que he decidido otorgarle a esta nueva entrada. Resulta que el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos ha editado un reportaje en el que da a conocer la labor del podólogo. Este reportaje se presentó en primicia en el pasado Congreso Nacional de Podología que se celebró en Salamanca hace prácticamente un mes, y al que tuve la oportunidad de asistir, con visita turística incluida a Salamanca.

¿Un resumen de este spot cuál puede ser? Lo resumiré de la siguiente forma: yo (en el papel de podólogo) puedo atender a cualquier persona que presente problemas de pies, puedo emitir mi juicio diagnóstico y en consecuencia decidiré el tratamiento más adecuado. Da igual la edad de la persona.

Además me ha gustado mucho un detalle: nuestros representantes podológicos tratan contra viento y marea que el podólogo sea un profesional más de la salud presente en la sanidad pública. Ahora falta que nuestros otros representantes, los políticos, entren en acción. Pero no para considerarlo, sino para ejecutarlo. Porque la información, de tenerla, la tienen.





martes, 22 de agosto de 2017

¿Salir a andar en verano con sandalias o chanclas?

El mes de agosto ya toca a su fin y se podría pensar que el verano ya está acabando, pero todos sabemos que todavía queda calor por sufrir. Y ello sirve también para decir que a las chanclas y sandalias todavía les queda tiempo para relacionarse con los pies.

Salir a andar puede leerse en clave "salgo a dar una vuelta", principalmente por la noche, y "voy a andar", principalmente por la mañana y, si puede ser, antes de que el sol empiece a calentar. Y además muchas veces se da la circunstancia de que verano y tiempo libre es sinónimo de "voy a hacer lo que no hago normalmente". Y claro los pies hacen acto de presencia y le dicen a nuestro cerebro: oye, que ya no puedo más. ¡Un poco de por favor!

Bromas a parte planteo la siguiente cuestión: ¿es viable ir a andar con el zapato de ir a la playa? Y la la respuesta que planteo es clara. Por poder.., puedo. ¿Pero debo?

Esta semana he tenido la oportunidad de explicarle esto mismo a una señora italiana y a su marido. Ellos, que están de vacaciones, me han contado que le han dado a los pies unos cuantos días y que el pie izquierdo se ha calentado bastante. Además nota los latidos del corazón en un punto determinado, debajo del segundo dedo. Y para colmo como le molesta el apoyo tiene que hechar mano de la postura antiálgica. Bueno, esto último se lo he dicho yo en mi italiano españolizado. Y su respuesta ha sido afirmativa.

Este es el estado de su pie. Se observa color rojo debajo del segundo dedo más o menos, en lo que como podólogo he de decir que se localiza la cabeza del segundo metatarsiano, uno de los cinco huesos largos que tenemos en el pie que conforman el conocido "metatarso". En segundo lugar se ve que la señora le ha dado a la cuchilla para quitarse piel y lo ha hecho a medias. Ha a purado mucho en el centro y ha dejado piel en los alrededores. Error. Es lo que tiene no saber para qué sirve una dureza y lo que sucede cuando uno se pasa cortando. Finalmente cuando se le palpa el dolor lo tiene localizado justo por delante del círculo marcado en verde, que corresponde a la susodicha cabeza metatarsal. Es decir, se trata de un dolor antecapital. Después volveré sobre esta imagen.


Al preguntarle por el calzado que ha mudado sus pies para afrontar la caminata su respuesta ha sido medida: "estas chanclas". No se puede negar que son muy monas, con esa bisutería adornando las tiras. Ahora, de funcional, nada de nada. Ni para ir a la playa. ¿Motivo? Primero, no están sujetas al tobillo, algo que suele ir bien para que al andar el pie y el calzado formen la pareja perfecta. Segundo, ¿un anclaje entre el dedo gordo y los restantes? Si lo que se quiere es provocar heridas y resecar la piel, perfecto. Y tres: que alguien me diga que los anclajes de las dos tiras a ambos laterales del calzado le molestan. Provocan presión en el apoyo, anque pueda ser más o menos leve.




Llegados a este punto vamos a criticar con fundamento y guardando las formas. Cuando se va a caminar la cadencia de pasos que mueve a nuestro cuerpo es tan perfecta que cualquier alteración de la mecánica va a hacer que nuestro pie se resienta. Es imprescindible que el calzado esté sujeto al tobillo, que esté anudado o fijado, y que la parte delantera puede doblarse. Y a ello sumarle suela de amortiguación. Vamos, lo que vienen siendo unas zapatillas de deporte para andar. Tan simple.

Volviendo a la primera imagen, la señora tiene a su favor que por lo menos la fórmula metatarsal está equilibrada: la línea pasa por todos los extremos de los metatarsianos, cuestión bastante importante para el correcto equilibrio de fuerzas en el pie.

Y bien, ¿qué solución se le puede dar a la señora, así, de urgencia? Donde haya presión, quitar presión. Un cut out. Simple. Usar calzado adecuado para andar y valorar la posibilidad de introducir la cuestión ortopodológica para evitar sobrecargas funcionales. Eh.., perdón. No lo he dicho: a parte de todo esto el pie de la señora tiene una limitación funcional del primer radio en la fase de despegue debido a que su primer metatarsiano, ese que se articula con el dedo gordo, se mueve mucho y provoca que la altura del puente descienda. En otro artículo explicaré con pelos y señales esto último.

Así que el tratamiento de urgencia para que pueda apoyar el pie a falta de confeccionar algo más serio ha pasado por dos etapas. En la primera he marcado el punto de mayor dolor en la chancla. Y en la segunda he colocado un trozo de fieltro de 4 mm de grosor en esa zona descargando el punto de dolor. Tan sencillo. ¿Por qué sufrir cuando se puede no sufrir? Es como circular en vehículo a más velocidad de la permitida sabiéndolo, sabiendo que te pueden multar y que te multen. Una tontería, ¿no?




miércoles, 26 de julio de 2017

El podólogo y el deporte: ¿una relación incierta?

Escribo estas líneas después de leer un artículo de prensa que firma el deportista profesional Pedro Cifuentes con el título "Por qué las plantillas de Messi se hacen a mano y las de CR7 las fabrica un robot". Como subtítulo aparece el siguiente texto "La podología deportiva ("mucho más que uñas y callos") experimenta un tardío 'boom' en pleno debate sobre el uso de la tecnología y las plantillas en las botas para evitar lesiones". Este artículo se puede leer en "El Español" y fue publicado el  27 de junio del presente año.

Me ha gustado leer el artículo porque trata cuestiones relacionadas sobre el ámbito de la podología con opiniones y testimonios de podólogos que trabajan o han trabajado en clubs de fútbol de primera división y otros deportistas profesionales.

Algunas de las ideas extraídas del mensaje pasan por el método de fabricación de las plantillas (el sistema 3D o CAD-CAM frente a otros sistemas no automatizados como por ejemplo la toma de moldes para adaptar sobre los mismos el material que conformará la plantilla), por el papel del podólogo en el cuerpo sanitario que cuida de los deportistas -léase fisioterapeuta y médico- o la relación que se establece por parte del común de los mortales de la plantilla y el podólogo. Lo siento, no me he explicado bien: si vas al podólogo vas a salir con plantillas. 

Y ha habido una pregunta que me ha gustado, así como de reflexión profesional: "¿Por qué continúan habiendo lesiones con tanto nivel de sofisticación?". Se refiere al hecho de concebir y fabricar la plantilla con el método 3D comentado en el párrafo anterior.

Y me ha gustado porque yo me hago una pregunta similar. ¿Por qué es diferente (o ha de ser diferente) abordar un problema de los pies en una persona que no se dedica profesionalmente al deporte respecto a una que sí lo hace? En mi opinión no deja de ser una persona que presenta un problema. Dicho esto, sí que ha de subrayarse un hecho fundamental: las necesidades mecánicas del pie de un deportista. O lo que es lo mismo: ¿está igual de trabajado el pie de un deportista profesional que el de un amater o el de una persona que practica deporte según sus posibilidades y cuando puede? Por supuesto que no. Y a partir de aquí, ¿la terapéutica debería ser la misma? Mi respuesta no es ambigua aunque lo va a parecer: sí, y no.

Los argumentos a favor del sí: se explora lo mismo aunque se diga de diferente forma (me refiero a los test que se puedan realizar). Se llega al mismo diagnóstico. Y se llega a la misma propuesta terapéutica. Una fascitis plantar, un espolón de calcáneo, una sobrecarga metatarsal....son los mismos problemas que puede sufrir otra persona. Y el planteamiento terapéutico va a ser el mismo, cambiando solamente la elección de los materiales y, quizás, su colocación para conformar la plantilla. 

Los argumentos a favor del no: el modo de andar es el mismo para todos los perfiles del pie dentro de su respectiva categoría. Los pies planos se mueven igual. Los pies cavos se mueven igual. Los pies fisiológicos se mueven igual. Y así podemos estar hasta que nos cansemos. Ahora viene lo diferente: cada disciplina deportiva posee una mecánica concreta y el pie responde como puede a la misma. No va a ser lo mismo salir a andar a ritmo que uno se asfixie (eso se dice cuando la finalidad es perder peso y hacer trabajo cardiovascular) que correr una maratón, ni incluso jugar un partido de baloncesto cada semana. Ahí viene la diferencia. Entonces desde este punto de vista, la terapéutica no es la misma. 

Pero no es la misma desde el punto de vista de la concepción del tratamiento ortopodológico, como así venimos en llamarlo quienes nos dedicamos a tratar con los pies de tú a tú, y plantillas para el resto de mortales. Hablo de materiales diferentes para áreas diferentes del pie que tienen funciones diferentes y que según lo que se quiera conseguir generará  combinaciones diferentes.

Después entramos en un tema más gordo y peliagudo. La innovación y las tecnologías al servicio de la terapéutica en podología. No es que haya de hacerse caso al dicho "cuanto más azúcar más dulce", sino que cuanto más se quiere controlar el movimiento anormal que genera lesiones más se ha de acudir a la tecnología. Y en eso no hay discusión posible desde mi punto de vista. Y que conste que no soy de los que miden los grados de cada movimiento ni hacen valoraciones milimétricas con sensores. Pero admito que cuanto más específico se quiere ser, más hay que recurrir a esto. Pero la pregunta es: ¿si no me lo hacen así no me lo están haciendo todo lo bien que se debería? No tengo respuesta para ello. Deberíamos hacer un estudio experimental a doble ciego para comprobarlo. Lo que sí tengo claro es que en ocasiones se le da mucha importancia a cosas que son simples.

Con ello me refiero a la forma en la que se trata a los deportistas profesionales, especialmente a aquellos que solo con levantarse de la cama ya tienen sueldo suficiente para vivir la vida más de lo que debieran (dejémoslo así). Cada vez que he asistido a algún congreso de podología y se ha abordado la podología deportiva tengo la sensación de entrar en otra galaxia. Y empezamos con el vocabulario para referirse a los jugadores: los cracs. A lo que yo respondo: los catacracs. Cuando tratas a una persona así, como un crac, algo no va bien. Entonces cuando hablan algunos compañeros que trabajan en equipos deportivos sobre la cuestión que nos ocupa me entra el miedo. Me doy cuenta de que no tengo ni idea de cómo tratar a un deportista profesional. Y después resulta que observas la exploración que se les realiza para llegar al diagnóstico que explique cuál es el problema o cuál será el problema futuro y resulta que digo: "pues anda, no voy tan desencaminado. Eso es lo que hago yo con mis pacientes "de andar por casa". 

Para ir concluyendo en mi opinión todo se puede hacer en la justa medida. Yo también tengo plataforma de presiones para comprobar si la zona que molesta es la que recibe más presión y para ver cómo va el centro de gravedad. En la práctica la uso pocas veces. Pero la uso. Adapto tratamientos ortesis plantares -plantillas- mediante TAD (Técnica de Aplicación en Directo). He visto cómo se trabaja mediante CAD-CAM y he dedicado todo un programa a ello con mis colegas y amigos de Málaga Iván Cristal y Noelia Pérez. Incluso les he solicitado una ortesis a ellos cuando mi método no ha surtido el efecto deseado. Y la verdad, no me va mal para diagnosticar y tratar. Me sorprende y alegra al mismo tiempo el márqueting generado entorno a la cuestión. Creo que puede hacerse más y con mayor pedagogía.

Y ya de paso animo a los responsables de todas las entidades deportivas sea cual sea el nivel y la disciplina a que tengan en consideración al podólogo. En muchas ocasiones existe una brecha complicada entre lo que se le dice y hace a los deportistas cuando se habla de pies. Y lo digo por experiencias propias y ajenas. Por tanto, sí al equipo multidisciplinar incluyendo al podológo en los casos en los que se vea involucrado el pie de forma directa o indirecta. El tandem fisio-osteópata-médico-podólogo funciona(ría) a la perfección y el gran beneficiado sería la persona que precisa la atención, sea deportista o pescador.

Finalizo con esto: ayer un señor de Zaragoza (creo recordar) vino con su mujer para conocer una segunda opinión. Me conocen por las revisiones que hago de forma desinteresada  a los niños que participan en el Campus Internacional de Fútbol de Peñíscola Pichi Alonso, entre ellos a su hijo. En total son unos 90 niños. Pues bien este señor tiene un problema de fascitis plantar crónica y calcificación del tendón de Aquiles. Está siendo tratado por su fisioterapeuta y por su podóloga con unas plantillas. La evolución es favorable aunque tiene alguna duda respecto a todo. Así que solamente me limité a escucharle y a explicarle cosas durante casi 30 minutos.Al finalizar nuestro tiempo de reunión me dijo estas palabras (si no las recuerdo mal): "da gusto poder hablar con alguien".

¿Qué quiso decir este señor? Voy a dar mi opinión al respecto: nos limitamos a hacer la anamnesis (el tercer grado al que sometemos a nuestros clientes) pero la centramos en cosas técnicas en la mayoría de ocasiones. Quizás debiéramos aprender a escuchar y dejar hablar. Y después a otra cosa que en la facultad pocas veces nos enseñan: a saber explicar. 

Para mis colegas: ¿cuántas veces has invertido el tiempo necesario para explicar qué sucede de forma comprensible usando los recursos necesarios?

Para los usuarios del servicio de podología (iba a escribir nuestros clientes pero suena muy mercantilista): ¿cuántas veces te han explicado con pelos y señales qué te sucede, por qué y cómo solucionarlo?

Reflexionemos por favor. Se puede usar todo. Escuchemos y expliquemos. Y seleccionemos la mejor opción terapéutica junto a quien lo sufre.

martes, 25 de julio de 2017

Entrevista en Canal56 para hablar sobre calzado

Hace un mes tuve el placer de ser invitado al programa de Canal56 La Nostra Gent que conduce Jordi Carapuig. En el mismo comentamos las peculiaridades del calzado en las diferentes etapas de la vida y algunos de los problemas que suelen aparecer en los pies. ¡Aviso a navegantes: la entrevista se realizó en valenciano! Aun así no creo que haya ningún problema de comprensión.

Como siempre muchas gracias a Canal56 y a todo su personal por abrirme las puertas.

https://vimeo.com/220597060





lunes, 5 de diciembre de 2016

Cuando un uñero en el pie se convierte en más que un problema...


Centro médico es una serie de ficción que ha aterrizado en Televisión Española hace dos años, para contarnos el quehacer diario en un centro de salud, enfocado principalmente a recrear situaciones reales dentro de la ficción sobre problemas de salud que cualquiera puede sufrir. El primer capítulo, según consta en la pestaña alacarta del sitio web de Radiotelevisión española, se emitió el 26 de octubre de 2015. El formato es muy interesante, bajo mi modo de ver, porque recrea varias situaciones al mismo tiempo, diferentes, con lo que la cuestión médica se diversifica bastante. Y además, al finalizar la ficción, que dura entorno a los 30 minutos, llega la realidad con un espacio dirigido por profesionales de la salud de carne y hueso, que de forma didáctica, enseñan cosas de salud.

Sabido es, y así se refleja en publicaciones científicas, que la divulgación de temas de salud a través de los medios de comunicación en cualquiera de sus formatos, a la postre la educación para la salud, a parte de servir para aprender mediante el entretenimiento, una magnífica y poderosa herramienta docente tantas veces denostada, también sirve para formar a los futuros profesionales de la salud en cualquiera de sus disciplinas. Y no solo para los universitarios de ciencias de la salud, sino también para los alumnos de enseñanzas inferiores. Pero si nos centramos, en los universitarios, todas estas series y películas realizadas al respecto son un perfecto caldo de cultivo para que estos futuros sanitarios sepan varias cosas: aprender a enseñar creando su propio guion, enseñar a aprender a sus futuros pacientes, y estudiar las ciencias de la salud de forma amena, con casos prácticos extraídos del séptimo arte. La verdad, un  lujo.

Y una prueba de ello es la que he llevado a cabo este curso académico, con el alumnado de la asignatura Resolución de casos clínicos, del cuarto curso del grado en Podología, en la Universidad de Valencia. La verdad, han habido dos estudiantes que me han dicho que les ha encantado la clase. No está nada mal, sobre todo cuando uno no está acostumbrado a que de forma espontánea le digan eso.

El capítulo en cuestión se puede ver en el siguiente enlace, y trata sobre una mujer que acude al centro de salud por una uña que tiene morada. A ello, se la ha de añadir que, como problema de salud de base, esta señora padece diabetes. Y para complicarlo más si cabe, tiene abandonada a su diabetes. Es decir, que no realiza un control diario de su nivel de azúcar en sangre, ni cuida su alimentación, ni mucho menos, y fundamental, cuida sus hábitos alimenticios diarios. Cuando se le realiza la exploración pertinente, sale a la luz que tampoco tiene sensibilidad, es decir, que no siente dolor en el dedo. Cuestión que, a la señora, tampoco le quita mucho el sueño.

Fotograma de un momento del capítulo. Se observa el uñero.

Ante esta situación, caben hacer dos cosas: trazar el perfil de la paciente, es decir, conocer y valorar hasta qué punto es consciente tanto de la enfermedad que padece (diabetes con neuropatía asociada), como del problema que la ha llevado a la consulta (el uñero en el dedo del pie), y pensar cuál va a ser la posición del podólogo para abordar la solución del caso. En este capítulo, por desgracia, no han planteado incluir al podólogo en el reparto del guion, y es una médico quien le atiende, sin que eso signifique en ningún caso, vaya por delante, que  merme la calidad de la atención. Aun así, el desenlace deja entrever hasta qué punto puede llegar a complicarse un simple uñero en el pie. 

¿La realidad es así? No voy a decir ni que sí, ni que no. Cada caso es un mundo. Pero para concienciar, por supuesto, sirve. Y para no alargarme más, en una próxima entrada se comentarán más cosas.

viernes, 29 de julio de 2016

Recomendaciones sobre las chanclas en televisión


En el momento en el que escribo estas líneas el mes de julio está dando los últimos coletazos, y ya hay quien la playa la verá el próximo año. Pero aun así, calzarse con chanclas estará a la orden del día. Así que he aprovechado la invitación de la directora del programa + Curiositats que se emite en la televisión comarcal del norte de Castellón, canal 56, Tamara tiene por nombre, y hemos mantenido una agradable entrevista en la que hemos tratado aspectos tales como la elección del calzado para el verano en niños y adultos, y la actuación frente a las dos infecciones típicas del verano por ir descalzo: la verruga y los hongos.

De momento, este es el enlace al programa completo. Para los interesados en escuchar la entrevista, minuto 25:40. Seguiremos informando.

https://vimeo.com/174383593

domingo, 10 de julio de 2016

Andar sin tacones: ¿un alivio, una penitencia o una opción terapéutica?


Leo en la mañana de hoy en la página web de noticias msn un titular que me llama la curiosidad: "BAJARSE DE LOS TACONES POR EL BIEN DE LA SALUD". Y mi primera respuesta es, vaya lujo de titular, y vaya esfuerzo de síntesis.

Este titular tan llamativo y apetecible lo firma Marta Sánchez en la revista Women's Health, y tiene a la señora Victoria Beckam como protagonista.. Resulta que tras mucho tiempo siendo aconsejada respecto a la reducción de la altura del tacón para sus pies, ha decidido hacer caso a sus médicos y ejecutar la prescripción médica.

¿Un alivio ir sin tacones?
Siempre que tengo que abordar este tema con una mujer le pregunto por su inclinación estética con una simple cuestión: ¿eres de las que para presumir hay que sufrir, o no? La respuesta es muy dispar, y eso quiere decir que no responde a un patrón de edad de la mujer, ni mucho menos de cuestiones estéticas laborales. Quien decide usarlos, no contempla la posibilidad de que calzarlos sea ni un inconveniente ni un problema futuro. Ahora, quien responde que la estética le da igual, desde luego que es un alivio ir sin tacones. En este sentido, si bajamos de nivel de protagonismo y vamos a la calle, el uso de este modelo de calzado siempre está ligado a los eventos sociales. Y sí, es un alivio quitarse los tacones. Contextos, unos cuantos: la ceremonia en la iglesia (con los zapatos planos preparados en el maletero para la salida), el banquete, la cena del sábado... Aun así, la mayoría de mujeres con las que he intercambiado opiniones al respecto dicen: "para presumir no hay que sufrir, pero si hay que ponérselos, pues a por ello. Un día es un día".

Mi recomendación: como dice la citada noticia: máximo 4 cm de tacón. Y añado: base ancha, y completamente horizontal en su parte superior, ya saben, donde apoya el talón.

¿Una opción terapéutica?
Hay criterios clínicos que recomiendan terapéuticamente el uso del tacón, especialmente cuando se sufre de espalda. Pero esos casos son los menos. Aquí me referiré al no uso del tacón como opción terapéutica. O mejor dicho, como opción preventiva. Como dice la compañera fisioterapeuta que asesora en ese artículo, "andar sobre tacones altos desplaza el cuerpo hacia delante y obliga a los dedos y al antepié a soportar todo el peso, provocando dolor en las extremidades". Y no lo quito la razón. Hagamos un esfuerzo imaginativo y veamos el pie desde el lateral, viendo el talón a la izquierda y los dedos a la derecha. En estas condiciones, sin tacón, el peso del cuerpo se reparte de forma uniforme entre talón y zona metatarsal (antepié, bajo los dedos). Resultado: cero problemas. 

Ahora modifiquemos este dibujo, y añadamos más de 4 cm de tacón. El resultado es el adelantamiento del equilibrio, también conocido como el centro de gravedad por la opinión general. Y eso se traduce en que el talón pierde peso y el antepié lo gana. Y de nuevo, ¿qué sucede?: la patología básica es la metatarsalgia de radios centrales, pero para que nos entendamos, lo describiré como el dolor en la planta justo debajo de los dedos segundo y tercero. Y tras esto, la deformidad de los dedos, o lo que es lo mismo, los dedos en garra. Y tras esto, la artrosis en los dedos. Y también cabe añadir las alteraciones en el resto del cuerpo, pero lo guardamos para otra entrada.

Por tanto, terapéutica y preventivamente, NO al tacón excesivo. Es de lógica.

Por si te interesa leer la noticia, aquí tienes el enlace: 
http://www.msn.com/es-es/salud/vida-saludable/bajarse-de-los-tacones-por-el-bien-de-la-salud/ar-AAi6qX9?li=BBpmbhJ&ocid=mailsignout