lunes, 16 de marzo de 2020

¿Qué hacer ante los sabañones? 

Raquel Gil, Maribel Díaz.
(Estudiantes del tercer curso del grado en podología de la Universidad de Valencia. Práctica de redacción de un artículo en blog enseñando cómo prevenir un problema en el pie. Asignatura Podología Preventiva del Grado en Podología). El contenido de este texto ha sido revisado por mí.

¿Qué es el sabañón?

El sabañón, conocido en el mundo sanitario como eritema pernio, es una lesión de la piel que se produce en los períodos fríos y húmedos debido a la falta de aporte sanguíneo prolongado (vasoconstricción). Afecta a las zonas acras, es decir, aquellas zonas donde el riego sanguíneo es menor ya que están más alejadas del corazón y los vasos sanguíneos son más estrechos. Estas zonas de las que hablamos son dedos de pies y manos, nariz, orejas…


                            
                                                                      Safety shoes today (2018).


¿Cómo identificarlo?
La mayoría de los casos se producen en el pie y generalmente observamos que los dedos se enrojecen e incluso pueden llegar a tener un color violáceo, dependiendo de la gravedad. Los más extremos pueden llegar a desarrollar pequeñas ampollas pudiendo derivar en úlceras e incluso necrosis, que se trata de la muerte celular por falta de aporte de sangre en la zona afectada. Esta zona adquiere un aspecto brillante y con cierta hinchazón siendo una de las características más conocidas el picor y el dolor al exponerse al calor.

¿Cómo prevenirlo?
Si padeces de sabañones debes saber que la mayoría de las veces se resuelven de manera espontánea. No obstante te dejamos estos consejos para aliviar los síntomas de esta lesión:
·        A. Usa calcetines y calzado adecuados para la protección del frío.
·     B. Evita el consumo de tabaco porque la nicotina reduce la cantidad de sangre que circula por las arterias y por tanto puede empeorar la lesión.
·         C. Aplícate cremas hidratantes o vaselinas.
·         D. Evita la exposición directa a fuentes de calor como estufas, mantas eléctricas, radiadores… 


BIBLIOGRAFÍA
Tobón, M., & Rodríguez, G. (2013). Eritema pernio: una enfermedad misteriorsa. Revista CES Medicina 27(1), 113-126. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4424317

Reynier-Rezzi, J. (2014). Eritema pernio. EMC-Podología, 16(1), febrero, 1-4.

Safety shoes today (2018). Safety shoes against chilblains. Recuperado de

jueves, 25 de enero de 2018

Una uña engrosada que provoca la formación de pus

Se suele conocer que la formación de pus en la piel acontece cuando uno se clava algo. Ese "algo" es declarado culpable de la formación del pus porque las fuerzas de seguridad de nuestro cuerpo conocidas como el sistema inmune al pedirle el DNI resulta que no pertenece al cuerpo. Y en consecuencia es nombrado persona non grata y se le considera como cuerpo extraño. ¿Y cómo lo elimina la policía? Pues creando un absceso que contiene los restos de la lucha cuerpo a cuerpo entre policía y cuerpo extraño, resultado el pus.

Hablando de pies este proceso se da en las uñas. Por lo general cualquiera puede pensar que si la uña tiene pus es porque está clavada (onicocriptosis). Y es verdad. Pero también se dan casos en los que la simple presión sobre la uña por parte de un calzado estrecho o si es producida por la misma uña puede generar este proceso. 

Cuando es la propia uña quien genera la formación de pus sin estar clava hablamos de una uña engrosada, conocido en términos podológicos como onicogrifosis. ¿En qué consiste? La placa ungueal, conocida por el común de los mortales como la uña, en vez de tener unos milímetros de grosor tiene unos cuantos más. Yo he visto y tratado uñas onicogrifóticas de más de 5 mm de grosor lo cual si uno coge la regla y los mide, pues es bastante. Pero de haberlas superiores a los 5 mm, las hay.

Pues cuando la uña está así se produce presión sobre el lecho sobre el que reposa (lecho ungueal). Si a eso se le acompaña que los laterales de la uña también gustan en enrollarse sobre sí mismos tenemos la combinación perfecta. Toda esta presión mantenida en el tiempo se traduce, repito, en ocasiones, en la formación de pus por cuestiones que solo sabe la policía (sistema inmune).


¿Y cómo actuar cuado uno se lo ve? La cosa es muy sencilla: hay que desbridar, o sea, abrir y sacar el pus. Y ahí va el problema: "eso tiene que doler mucho". Pues no. Para ser más exactos en función de si la localización del pus está en un territorio de nervios, y no me refiero a tener nervios sino a una zona con terminaciones nerviosas que se chivan al cerebro del dolor, dolerá o no lo hará. 

Si vamos al caso concreto de la imagen, no duele. A no ser que quien lo tenga que hacer sea poco cuidadoso y se pase de profundidad al cortar como suele suceder cuando uno se quita la sangre de debajo de la uña después de darse un golpe importante: mientras solo se perfore uña, sin problema. Si se sobrepasa la uña: problema.

En consecuencia lo mejor para estos casos es que alguien que tiene por afición la podología lo trate. Porque además de quitar el pus luchará contra el grosor de la uña, el auténtico culpable. ¿Cómo? Pues fresando. Tan simple. Y de nuevo, no hay dolor. Tranquilidad.

jueves, 18 de enero de 2018

"Se me clava la uña cada dos por tres". ¿Cómo lo solucionamos?


Para todas las personas que en algún momento han ido a la consulta del podólogo una y otra vez y le han dicho: "aquí estamos de nuevo. ¿No habrá una solución definitiva para esto? Ya estoy liado otra vez con la uña". Y esta es la segunda versión: "me he notado algo y antes de que dé problemas he venido a verte".

Realmente estos dos motivos de consulta sirven para describir muchos problemas de pies. Pero voy a dedicarlo a uno. Muy concreto: la onicocriptosis. Es decir, la uña clavada, el uñero y todo el resto de nomenclatura popular, aunque yo solo conozco estas dos. Pero por imaginar...

¿Qué le sucede a alguien que sufre cada dos por tres dolor de uñas porque esta o estas se le clavan? Pues que al final se le aconseja optar por la mejor solución: la intervención quirúrgica, o en vocabulario podológico, la matricectomía parcial.

Cuando esa persona que ya ha sufrido varios o muchos episodios de uña clavada debe saber que aunque existen otros tratamientos encaminados para reconducir la uña, como pueden ser las ortonixias, brackets y sucedáneos, en un alto porcentaje de ocasiones que no se justifican con ninguna incidencia probada la cirugía ungueal es muy recomendada. Con ello se consigue erradicar el problema de base.

Mi propósito es explicar de forma sencilla y sin entrar en excesivos tecnicismos por qué etapas a pasar cualquier persona que decida operarse la uña. Y vaya por delante que respondiendo a la pregunta que me realizan muchas veces, no duele. Ello es gracias a un gran invento que revolucionó la cirugía: el bloqueo nervioso por todos conocido con el nombre de anestesia.

Eso sí me he propuesto poner a prueba las sensibilidades más pudientes. Así que las imágenes son las que son.

Voy a plantear un caso real correspondiente a una mujer que en su momento contaba con 51 años de edad. En esta primera imagen se puede observar como realmente la uña no la tenía clavada. Sólo se observa un poco de pus en el lateral de la uña. Esto es producto de la presión de la uña sobre los tejidos blandos del canal ungueal, en otras palabras, la piel que hay debajo del lateral de la uña. Cuando esta presión es excesiva suele aparecer este absceso que tiene muy fácil solución: se hace un corte, se evacua y se aseptiza. Simple.


 

En este caso dado que para la señora en cuestión ya empezaba a ser un incordio se acordó realizar una matricectomía. Con ello se eliminaría el canal ungueal afectado. En otras palabras: el lateral de la uña que estaba causando el problema se elimaría sin condiciones.

Pues a por la cirugía. Del proceso quirúrgico no voy a insertar imágenes porque o no las tengo o no las conservo. Pero ya he dicho que el proceso no es doloroso para nada.

Las siguientes paradas con las que se encontró la señora en cuestión fueron las curas postquirúrgicas. Se suelen realizar a los dos y cuatro días tras la intervención. Y en ellas solo se comprueba que todo va bien, se limpia de los restos de exudado que inevitablemente se han formado y si se han puesto tiras de aproximación se cambian por higiene. Cosas que no deben suceder en todo este proceso son la no existencia de infección y la no separación del borde ungueal operado respecto del dedo. Encontrarse el dedo durante los primeros días como se ve en estas imágenes es de lo más normal. Así que no hay motivo para asustarse.

Veamos la cronología para este caso.

Dos días después de la intervención



4 días después de la intervención

6 días después de la intervención









5 días antes de dar el alta
Y para acelerar el proceso y no hacerlo lento ¿un año después como estará la uña? ¿Se habrá eliminado el lateral de la uña que causaba las molestias? Como en este caso se operaron al mismo tiempo los dos laterales la mejor forma de ver el resultado favorable es observar como por debajo de la uña, en los laterales, hay un espacio libre entre la placa ungueal y el lecho.



Un consejo: a la cirugía ungeal no hay que temerle. Y cuando "se me clava la uña cada dos por tres" una solución práctica y definitiva si ya se está un poco molesto con la cosa es la cirugía.

domingo, 14 de enero de 2018

El intrusismo profesional: en podología

El código penal de España describe el intrusismo profesional como el hecho de "ejercer actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo a la legislación vigente" (Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo. Artículo 403).

Esta fue la idea central que dio paso a la elaboración de un cortometraje que sirvió como trabajo práctico de la asignatura por parte de Claudia, Clara, Andrea, Mireia, Alicia y Marina. Todas ellas cursaron la asignatura Podología Preventiva durante el pasado curso académico 2016-17 de la que soy yo el profe.

Y aprovechando el tema explicaron detalladamente qué es el podólogo. No está nada mal para unas alumnas que solo recibieron 8 horas de clase entre teoría y práctica sobre medios de comunicación y comunicación aplicada a la Podología. Ojalá se formara a todos los profesionales en comunicación para aprender a hablar de su trabajo.

Ahí lo dejo.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Posturología y Podología: una relación necesaria

Desde que durante el curso 2005-06 asistí a la clase de posturología que ofertaba el postgrado titulado "Patomecánica del pie y sus tratamientos ortopodológicos"de la mano del profesor Ignasi Betrán, el análisis de la postura del cuerpo y su influencia (o influencias) sobre el pie y la extremidad inferior ha pasado a ser un punto de vista obligatorio cuando realizo cualquier exploración, especialmente en niños.

Solo voy a anotar una cosa: no tener en cuenta esta perspectiva cuando valoramos el pie causa una pérdida de visión global (u holística en términos de antropología) que puede deslucir el diagnóstico y terapéutica sobre los problemas del pie.

El pasado jueves mis alumnos de 4º curso de podología de la Universidad de Valencia pudieron comprobarlo en la clase magistral que impartió mi amiga, compañera y colega Marta Tomás Octavio. Desde estas líneas, Marta, te debo una comida.

Marta Tomás realiza una demostración durante la sesión

sábado, 11 de noviembre de 2017

¿Sabes qué es el podólogo? ¿Y en qué te puede ayudar?

¿Sabes qué es el podólogo? ¿Y en qué te puede ayudar? Este es el título que he decidido otorgarle a esta nueva entrada. Resulta que el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos ha editado un reportaje en el que da a conocer la labor del podólogo. Este reportaje se presentó en primicia en el pasado Congreso Nacional de Podología que se celebró en Salamanca hace prácticamente un mes, y al que tuve la oportunidad de asistir, con visita turística incluida a Salamanca.

¿Un resumen de este spot cuál puede ser? Lo resumiré de la siguiente forma: yo (en el papel de podólogo) puedo atender a cualquier persona que presente problemas de pies, puedo emitir mi juicio diagnóstico y en consecuencia decidiré el tratamiento más adecuado. Da igual la edad de la persona.

Además me ha gustado mucho un detalle: nuestros representantes podológicos tratan contra viento y marea que el podólogo sea un profesional más de la salud presente en la sanidad pública. Ahora falta que nuestros otros representantes, los políticos, entren en acción. Pero no para considerarlo, sino para ejecutarlo. Porque la información, de tenerla, la tienen.





martes, 22 de agosto de 2017

¿Salir a andar en verano con sandalias o chanclas?

El mes de agosto ya toca a su fin y se podría pensar que el verano ya está acabando, pero todos sabemos que todavía queda calor por sufrir. Y ello sirve también para decir que a las chanclas y sandalias todavía les queda tiempo para relacionarse con los pies.

Salir a andar puede leerse en clave "salgo a dar una vuelta", principalmente por la noche, y "voy a andar", principalmente por la mañana y, si puede ser, antes de que el sol empiece a calentar. Y además muchas veces se da la circunstancia de que verano y tiempo libre es sinónimo de "voy a hacer lo que no hago normalmente". Y claro los pies hacen acto de presencia y le dicen a nuestro cerebro: oye, que ya no puedo más. ¡Un poco de por favor!

Bromas a parte planteo la siguiente cuestión: ¿es viable ir a andar con el zapato de ir a la playa? Y la la respuesta que planteo es clara. Por poder.., puedo. ¿Pero debo?

Esta semana he tenido la oportunidad de explicarle esto mismo a una señora italiana y a su marido. Ellos, que están de vacaciones, me han contado que le han dado a los pies unos cuantos días y que el pie izquierdo se ha calentado bastante. Además nota los latidos del corazón en un punto determinado, debajo del segundo dedo. Y para colmo como le molesta el apoyo tiene que hechar mano de la postura antiálgica. Bueno, esto último se lo he dicho yo en mi italiano españolizado. Y su respuesta ha sido afirmativa.

Este es el estado de su pie. Se observa color rojo debajo del segundo dedo más o menos, en lo que como podólogo he de decir que se localiza la cabeza del segundo metatarsiano, uno de los cinco huesos largos que tenemos en el pie que conforman el conocido "metatarso". En segundo lugar se ve que la señora le ha dado a la cuchilla para quitarse piel y lo ha hecho a medias. Ha a purado mucho en el centro y ha dejado piel en los alrededores. Error. Es lo que tiene no saber para qué sirve una dureza y lo que sucede cuando uno se pasa cortando. Finalmente cuando se le palpa el dolor lo tiene localizado justo por delante del círculo marcado en verde, que corresponde a la susodicha cabeza metatarsal. Es decir, se trata de un dolor antecapital. Después volveré sobre esta imagen.


Al preguntarle por el calzado que ha mudado sus pies para afrontar la caminata su respuesta ha sido medida: "estas chanclas". No se puede negar que son muy monas, con esa bisutería adornando las tiras. Ahora, de funcional, nada de nada. Ni para ir a la playa. ¿Motivo? Primero, no están sujetas al tobillo, algo que suele ir bien para que al andar el pie y el calzado formen la pareja perfecta. Segundo, ¿un anclaje entre el dedo gordo y los restantes? Si lo que se quiere es provocar heridas y resecar la piel, perfecto. Y tres: que alguien me diga que los anclajes de las dos tiras a ambos laterales del calzado le molestan. Provocan presión en el apoyo, anque pueda ser más o menos leve.




Llegados a este punto vamos a criticar con fundamento y guardando las formas. Cuando se va a caminar la cadencia de pasos que mueve a nuestro cuerpo es tan perfecta que cualquier alteración de la mecánica va a hacer que nuestro pie se resienta. Es imprescindible que el calzado esté sujeto al tobillo, que esté anudado o fijado, y que la parte delantera puede doblarse. Y a ello sumarle suela de amortiguación. Vamos, lo que vienen siendo unas zapatillas de deporte para andar. Tan simple.

Volviendo a la primera imagen, la señora tiene a su favor que por lo menos la fórmula metatarsal está equilibrada: la línea pasa por todos los extremos de los metatarsianos, cuestión bastante importante para el correcto equilibrio de fuerzas en el pie.

Y bien, ¿qué solución se le puede dar a la señora, así, de urgencia? Donde haya presión, quitar presión. Un cut out. Simple. Usar calzado adecuado para andar y valorar la posibilidad de introducir la cuestión ortopodológica para evitar sobrecargas funcionales. Eh.., perdón. No lo he dicho: a parte de todo esto el pie de la señora tiene una limitación funcional del primer radio en la fase de despegue debido a que su primer metatarsiano, ese que se articula con el dedo gordo, se mueve mucho y provoca que la altura del puente descienda. En otro artículo explicaré con pelos y señales esto último.

Así que el tratamiento de urgencia para que pueda apoyar el pie a falta de confeccionar algo más serio ha pasado por dos etapas. En la primera he marcado el punto de mayor dolor en la chancla. Y en la segunda he colocado un trozo de fieltro de 4 mm de grosor en esa zona descargando el punto de dolor. Tan sencillo. ¿Por qué sufrir cuando se puede no sufrir? Es como circular en vehículo a más velocidad de la permitida sabiéndolo, sabiendo que te pueden multar y que te multen. Una tontería, ¿no?